• mié. Oct 7th, 2026

Fuente: Letras de Poder

MONTERREY, Nuevo León — Los hábitos adoptados desde la adultez pueden determinar en buena medida las condiciones en las que una persona llegará a la vejez, afirmó la geriatra Mayella González Villarreal durante una entrevista en el programa Diálogos de Poder. La especialista señaló que en México la esperanza de vida promedio ronda los 75 a 77 años para los hombres y entre 83 y 85 años para las mujeres, aunque los problemas asociados con el envejecimiento pueden comenzar a hacerse visibles desde los 50 o 60 años.

González alertó además sobre lo que describió como una forma de abandono de los adultos mayores que ocurre en hospitales, asilos e incluso dentro de sus propios hogares. Explicó que los cambios en el modelo familiar, la urbanización y la incorporación de más integrantes de las familias al mercado laboral han reducido las redes tradicionales de cuidado. En algunos casos, dijo, los hospitales deben reportar a las autoridades la ausencia de familiares responsables de acompañar a los pacientes.

La especialista sostuvo que el aislamiento y la soledad no son únicamente problemas emocionales. También pueden relacionarse con la pérdida de autonomía y con un deterioro progresivo de las condiciones de vida. Sin embargo, aclaró que llevar a una persona mayor a un asilo no necesariamente representa abandono: existen casos en los que estos centros pueden favorecer la convivencia y recuperación del paciente, especialmente cuando la familia ha llegado a un punto de agotamiento.

Entre los principales arrepentimientos que ha escuchado de pacientes próximos a morir, González mencionó el haber pasado poco tiempo con la familia, mantener conflictos con hijos o familiares, no haber viajado y haber dedicado demasiado tiempo al trabajo. También señaló que muchos pacientes expresan el deseo de regresar al lugar donde nacieron o crecieron. “No quiero sufrir”, dijo que es una de las frases que escucha con frecuencia cuando se plantea la atención paliativa en etapas avanzadas de una enfermedad.

Para la geriatra, llegar a una edad avanzada no implica necesariamente vivir con discapacidad o dependencia. Recomendó prevenir enfermedades mediante ejercicio, alimentación adecuada, buenos hábitos de sueño, actividad mental, convivencia social y la construcción de un proyecto de vida. También cuestionó el consumo indiscriminado de suplementos promovidos como soluciones para conservar la juventud, al señalar que no todas las personas necesitan este tipo de productos.

González también identificó riesgos entre las generaciones más jóvenes, entre ellos el vapeo, el consumo de drogas y largos periodos de sedentarismo relacionados con el uso de computadoras y teléfonos. Advirtió que permanecer sentado durante gran parte del día puede contribuir a problemas musculares, articulares y cervicales, incluso entre personas que realizan ejercicio durante algunas horas.

El envejecimiento de la población también plantea desafíos para los sistemas de salud. La especialista consideró que las instituciones públicas y los seguros médicos enfrentarán una mayor demanda conforme aumente la población mayor de 60 años. Señaló que el sistema hospitalario requiere mayor infraestructura geriátrica y afirmó que el IMSS ya enfrenta una fuerte presión por el crecimiento de la población jubilada y pensionada. Su mensaje final fue evitar el miedo a la vejez y comenzar desde ahora a construir las condiciones para conservar la independencia y funcionalidad en los años posteriores.

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